El éxito de la temporada en Prime Video ha sido Off Campus. Una historia de universitarios que mezcla hockey, música, amor y la capacidad de superar diversos traumas.
En sus ocho episodios nos presenta a Hannah, una estudiante de música quien, tras un suceso trágico, ha perdido la capacidad de componer y a la que le cuesta exponerse. Vive con su mejor amiga Allie, que está formándose en arte dramático y mantiene una relación de ida y vuelta con su novio.
Garrett, por su parte, es el capitán del equipo de hockey. Su padre, con el que tiene un pasado extremadamente complicado, era una estrella de este deporte en su juventud. Reside con cuatro de sus compañeros de equipo: el responsable Logan, el ingenuo Tucker y el mujeriego Dean.
A Hannah le gusta Justin, líder de un grupo musical, aunque no logra captar su atención y Garrett no entiende una asignatura en la que ella es experta. Al jugador se le ocurre que Hannah le dé clases particulares y, a cambio, finjan que tienen una relación para dar celos a Justin.
¿Original? Poco. ¿Predecible? Claramente. Por supuesto ambos forjan una amistad que termina convirtiéndose en algo más.
La diferencia con otras tramas de este estilo es que lo reconocen bastante rápido y pasan a ser una pareja estable con mucha naturalidad. Además, se apoyan con sus problemas personales, haciendo reflexiones y análisis muy acertados.
Mientras tanto, Allie se queda definitivamente soltera y se lía con Dean y lo que empieza como un entretenimiento acaba involucrando sus sentimientos. Ellos son los protagonistas de la siguiente temporada, cuyo estreno está previsto para el año que viene.
Su química es innegable y casi consiguen eclipsar la historia principal así que lo nuevo promete.
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