Siempre me han atraído las historias de vampiros. Conceptos como la inmortalidad, la pérdida del alma, los remordimientos y la siempre clásica lucha entre el bien y el mal son ingredientes clave en cualquier trama vampírica. Si a eso le añadimos la relación vampiro-mortal tenemos un gran cóctel preparado. La saga 'Crepúsculo' volvió a poner de moda a los vampiros. No he leído ninguno de los libros de Stephanie Meyer. Después de ver la primera película me planteé leerlos, pero el filme no me gustó tanto como para sumergirme en la historia en profundidad. Sin embargo, he visto las tres películas y creo que el argumento mejora a medida que avanza la trama. 'Crepúsculo' me dejó un poco fría. Edward Cullen es el del típico vampiro atormentado por serlo, pero no acabé de entender la melancolía y la negatividad que desprendía Bella. Era como si estuviese contra el mundo, cuando el mundo no tenía nada en contra de ella. En 'Luna nueva' empezaba a formarse el triangulo ...
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