La pareja protagonista de Nadie quiere esto sigue afianzando su relación en la segunda temporada. Eso sí, haciendo frente a problemas de diversa gravedad por el camino.
La posible conversión de Joanne al judaísmo es el principal escollo. Ella no lo ve claro y él necesita que dé el paso. Mientras tanto, Noah abandona su congregación y comienza a ser el rabino de otra mucho más moderna, incluso demasiado para su gusto.
En el último episodio deciden dejarlo porque creen que no encajan, pero tras reflexionar se reconcilian y quedan en el aire su futuro. Lo descubriremos en la tercera temporada, que ya se está rodando.
Sasha ve como su matrimonio con Esther se desmorona tras una crisis existencial de ella. Morgan encuentra el amor en su terapeuta, aunque vuelve a la soltería por elección propia.
Los padres de ambos continúan tan excéntricos como de costumbre y todos se disfrazan con looks muy originales para un fiesta en la que se conocen.
Como estaba previsto, Leighton Meester (mujer del actor que interpreta a Noah en la vida real) interviene en un capítulo dando vida a una influencer que era archienemiga de Joanne en el instituto. Resulta entretenido, pero han anunciado que no repetirá en próximas entregas.
Esperamos con ganas lo nuevo para ver en qué derivan la reconciliación, las rupturas y las historias del día a día.
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